Estudios 1 a 3
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PER141
La parábola de la cizaña y el trigo
La parábola de la cizaña y el trigo (Mateo 13.24-30), exclusiva de Mateo, enseña la coexistencia del bien y del mal en el mundo hasta el juicio final. Jesús ilustra en ella la paciencia de Dios, que aplaza la separación entre justos y malvados hasta la cosecha escatológica, confiada a los ángeles. Esta parábola forma parte de una profunda reflexión bíblica sobre la aparente prosperidad de los malvados, compartida por Habacuc, Asaf, Jeremías y Job.
Job 21.7-13 (Reina-Valera 1909) :¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun crecen en riquezas?Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.Sus casas seguras de temor, ni hay azote de Dios sobre ellos.Sus vacas conciben, no abortan; paren sus vacas, y no malogran su cría.Salen sus chiquitos como manada, y sus hijos andan saltando.Al son de tamboril y de cítara saltan, y se huelgan al son del órgano.Gastan sus días en bien, y en un momento descienden á la sepultura.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER146
Explicación por la noche de distintas parábolas (la cizaña)
PER146 recoge la explicación que Jesús dio a sus discípulos sobre la parábola de la cizaña (Mt 13.36-43), testimonio exclusivo de Mateo. Jesús revela allí un método de interpretación en tres ejes: identificación simbólica de los elementos, dimensión escatológica y aplicación práctica. Este pasaje se inscribe en el discurso de las siete parábolas del Reino de Dios reunidas por Mateo en el capítulo 13.
San Mateo 13.1-23 (Reina-Valera 1909) :Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.Quien tiene oídos para oir, oiga.Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER149
La parábola de la red echada al mar
La parábola de la red (Mt 13,47-50), exclusiva de Mateo, compara el Reino de los cielos con una red que recoge toda clase de peces. En la selección final, los buenos se conservan y los malos se descartan, lo que ilustra el juicio escatológico. Enseña la universalidad del Evangelio, la realidad del juicio final llevado a cabo por los ángeles y la urgencia de que los creyentes vivan de acuerdo con las enseñanzas de Jesús.
San Mateo 13.47-50 (Reina-Valera 1909) :Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org